El Papa defiende a los
ateos y llama a erradicar la intolerancia.
Este enfoque está
revolucionando a la misma Iglesia, cuya tradición cultural histórica era de
intolerancia hacia los que no creen. Hace unos días, como
informó Clarín, el Papa contó una anécdota familiar también en la misa diaria
de Santa Marta.
“Recuerdo cuando era chico (en Buenos Aires) lo que se sentía decir en
las familias católicas. En la mía, por ejemplo: ‘No, a casa de ellos no podemos
ir porque no están casados por la Iglesia, eh’. Era como una exclusión. No, no
podías ir. O porque eran socialistas o ateos no podíamos ir. Ahora, gracias a
Dios no se dice aquello ¿no? No se dice”.
Con estas palabras el Corresponsal del Diario Clarín relata en la
edición de las 25/05/13 nuevas actitudes y definiciones del papa Francisco y
aprovechando que analizar es gratis y mantiene el cerebro en funcionamiento
podemos decir que:
Coincidimos que con los enfoques del nuevo papa se está revolucionando a
la Iglesia y tanto coincidimos que el día 20/05/13 ya lo decíamos en nuestro
Post QUE CADA CUAL ATIENDA SU JUEGO entre otras cosas planteábamos que:
“La llegada desde el fin del mundo del Cardenal Bergoglio, hoy papa
Francisco ha provocado un espectro subversivo en las condiciones reinantes.
Subversivo, proviene del verbo subvertir y este del latin subvertĕre) y
según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española significa.
Trastornar, revolver, destruir, especialmente en lo moral.”
Pero más allá de esta mera coincidencia (?) sin más valor que el
encuentro de un reflejo de nuestro pensamiento, hay una frase en la anécdota
que es todo un llamado de atención, es una definición trascendente, es una
manifestación de rechazo al rechazo, o simplemente, quizás, un acto fallido, un
ejemplo mal utilizado o una reflexión sin importancia del cual queremos
elaborar un “relato” y es la siguiente: ‘No, a casa de ellos no podemos ir
porque no están casados por la Iglesia.
Este mensaje debería renovar la esperanza a muchísimos católicos
divorciados en nueva unión, ya que seguramente no será intención del Papa
Francisco que los niños católicos de hoy puedan tener amiguitos ateos, o
socialistas pero que no puedan concurrir a las casas de otros porque sus papás
no estén casados por la Iglesia o peor aún, que habiendo ido a escondidas a una
de esas casas al volver cuenten que en la habitación, sobre la cama de Disney
tiene un Rosario, que bendicen la mesa antes de la comida y la cena, que rezan
en familia y que los Domingos van todos juntos a misa, pero que no comulgan
porque alguna vez estuvieron casados con otra persona.
Seguramente el papa Francisco tendrá en cuenta la situación y actuará en
consecuencia, evitando de ese modo que esos niños que ahora sí van a casas
antes prohibidas puedan contar que los padres de su amigo, esos que sufren cada
vez que no pueden acercarse al altar cuando tantos lo hacen, parecen gente
normal, huelen bien y no llevan una campanita en el cuello, así que hasta quizás
no contagien.
A más de 30 años de la Exhortación Apostólica Familiaris Consortio
quizás vaya siendo tiempo de pensar en un 84 bis, mientras tanto también
nuestros hijos podrán intercambiar las Barbies con una niña atea o los
cochecitos como los de Fernando Alonso con un hijo de socialistas y hasta
asistir a clases particulares de Informática en la casa de un alguien que,
formando parte activa de la Iglesia deba contentarse con la Comunión
Espiritual.
Zamora no se hizo en una hora, las cosas de palacio van despacio pero 3
décadas de espera para algún cambio ya parece un tiempo suficiente.
Con respeto, sin acritud, sin envidia, sin victimismo, sólo con
esperanza seguimos esperando.





