
Ante el planteo sobre la catolicidad de La Barca, desde Buenos Aires (ARG) Graciela nos aporta su punto de vista.
Ahora esperamos el vuestro, para ir definiendo ”el perfil” de quwe hablaba el artículo que hemos posteado.
Nos dice: (recuerden pinchar en leer mas para ver todo y luego Volver atrás, para regresar al blog)
"La Barca " es un blog absolutamente "católico".
El hecho de que esté abierto a todas las opiniones, sin censuras, es una prueba más de su catolicidad.
La "diversidad" dentro de la Iglesia viene del mismo Espíritu, que por su misma naturaleza justamente logra la comunión entre las personas más distintas y entre los pensamientos que "parecen" más encontrados.
La "Verdad" no la posee nadie sobre esta tierra, sencillamente porque ninguno tiene la absoluta posesión de todas las variables en cada cosa, en cada cuestión y en cada circunstancia.
La verdad se va "descubriendo" de a poco, a lo largo de toda la historia, entre todos, con la ayuda del Espíritu de Dios.
Los que se han creído los "poseedores absolutos de la verdad", han terminado sometiendo a sus hermanos en aras de ideologías que nada tiene que ver con el Dios de Jesucristo, sino con "ideas de dios" deformadas y acomodadas a los caprichos del que tiene el poder del momento.
La historia de la humanidad da cuenta de ello, también la historia de la Iglesia, lamentablemente.
Por otro lado, el ser "católico" no implica de ninguna manera una obediencia ciega y muda a la autoridad Papal y Magisterial, pues como cristianos bautizados, todos participamos del "sensus fidei" que nos permite saber, como por instinto, cuando algo va contra el Evangelio y cuando no, por más que lo afirme una autoridad, con la cual podemos "disentir humilde y respetuosamente", como lo hacemos cuando algo atenta contra el sentido común, contra la razón y contra la más pura caridad.
Así que ningún "católico" debe asustarse por la diversidad de ideas que surgen de este blog, creyendo que en la Iglesia debe existir el "pensamiento único".
Si fuera así, la teología como ciencia, no tendría ningún sentido, porque no podría avanzar, y se convertiría en una mera repetición de dogmas y reglas del pasado.
Justamente su cometido principal es "actualizar" el mensaje del Evangelio, adaptándolo al momento presente.
Saludos cordiales,
Graciela