
Desde la Ciudad de Bs. As. (ARG) nos escribe Marcos, quien es algo así como la representación humana de la bondad, de la calma, una persona maravillosa,de esa clase de gente que apenas conocerlo, cualquiera puede decir que trasmite paz.
Necesitó su tiempo para escribir y nosotros, obviamente, lo respetamos, y hace unos días nos envío sus comentarios sobre nuestra problemática, que también es la suya.
Lo hemos dividido en 5 partes, ya que hubiera sido una falta de respeto simplificar su análisis y ahora lo compartimos.
Comienza diciendo:
Desde hace tiempo me siento que estoy en deuda contigo.
Te había comentado en un correo el año pasado que había estado escribiendo sobre la situación de los separados, divorciados, personas que se quedaron solas o que optaron por estar solas, en fin, el abanico de posibilidades es grande.
Sabés que desde hace muchos años (más de 30) intento vivir de alguna manera la espiritualidad de soledad mariana, el movimiento mariano creado y fundado por un monje trapense, el P. Bernardo Olivera.
Cuando uno se casa no se piensa en lo que nos pasaría si llegáramos a separarnos. No te casás directamente.
Ahora siento el deseo de enviarte lo escrito.
Sabrás leerlo pues es lo que pasó por mi corazón y cada vez que la leo creo que debo regalarla.
Te lo presento de todo corazón.
No he modificado nada salvo alguna expresión mía que me desborda del corazón.
Tampoco he agregado ni corregido expresión alguna: en enero pasado se la pasé al P. Bernardo y al P. Santiago para hacer las correcciones necesarias.
Estuve en la Trapa con Santiago y me recomendó leer Spe Salvi, salvador en la esperanza (Ed. Paulinas de Benedicto XVI), Pastoral para divorciados vueltos a casar de Carlos Scarponi y una tercera lectura denominada: Catequesis sobre el sentido esponsal del cuerpo, de Juan Pablo II.
Aún no leí nada de esto.
Este tema, delicado implica estar muy bien preparado para poder contener al prójimo.
Creo que en la oración están las respuestas que buscamos para ayudar a las personas separadas o vueltas a casar (por civil se entiende) o juntadas que deseen volver a encontrarse en el Señor.
Con todo mi cariño.
Marcos
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