diciembre 01, 2013

BERGOGLISMOS

Hacía falta tanta agua para apagar tanto fuego, o dicho en términos más actuales hacía falta tanta simpleza para terminar tanta complicación y llegó la era Bergoglio, la que muchos creímos que nunca llegaría.

Para poner a la Iglesia en el top five de las instituciones sólo era necesario un cura con calle y con callos, uno que supiera lo que pasaba en la vida real, y que tuviera el valor de asumirlo y decirlo.

Los divorciados en nueva unión recibimos su actuar y su pensamiento como la bocanada de aire fresco que estábamos esperando, pero no somos los únicos y ahora que se ha socializado la esperanza, ahora que hay ilusión para todos sólo nos resta tener paciencia y esperar, mucho va a cambiar.

Quedamos a la espera de nuevos bergoglismos, de nuevas formas de decir cosas con claridad y para cuando eche
a los mercaderes del templo, a los colocadores de palos en las ruedas y a los privatizadores de la fe, quizás descubramos otra nueva palabra, tan real como la vida misma.


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