Nueve meses, llegar a hoy ha sido realmente
un parto, máxime cuando creiamos que ya “se nos había pasado el arroz” nos
enteramos que como Isabel, la prima de la Virgen María, también nosotros
cobijaríamos en nuestro seno una vida nueva, una esperanza.
Así fueron estos primeros nueve meses de
Francisco, este cura llegado casi del fin del mundo, quien anida en nuestros
corazones como el que nos devolvió la esperanza de que lo hasta hace 5 minutos
era tabú hoy es un tema de debate fluido y diseminado por todo el mundo.
Los divorciados en nueva unión no podemos
menos que estar satisfechos por estos nueve meses, donde a fuerza de francos no
ha habido ningún cambio al respecto, pero si ha corrido el velo y hoy pueden
verse con cierta facilidad a los que siendo fundamentalistas con la palabra,
retrógrados con el pensamiento e hipocriticas en el buen arte del hacer
condenaron con sus actitudes a tantos años de oscurantismo. En buen romance: en
nueve meses los está poniendo a parir.
Pero no es a los únicos, a los que han sido
funcionales a esos planteos, a los que inducidos jugaron el partido de la asimilación
con sacramentados, a los que comulgaron (en sentido metafórico y no tanto) con
la fantasía de la cuestión de conciencia, a los que se alejaron y hasta a los
que perteneciendo al palo, o no se enteraron o no les importa, también les ha
dado un toquecito, como para que tengan.
Pero en sus nueve meses de este parto, que
sin llevarnos a la luz nos ilumina un camino, también ha tenido tiempo para los
que sometiéndonos al Fuero Externo, nos quedamos en nuestras casas sin decir
palabras, nos apichonamos, nos damos por vencidos, perdemos la esperanza (con
alguna ayudita, no está demás de recordarlo) y nos hace un huequecito en su HAGAN
LIO ese majestuoso, convocante y lindante con las más puras utopías despertador
de voluntades ese canto a la ilusión que sólo faltó que nos dijera: Espabila,
chitrulo, que ya es de día.
Por todo esto es que desde La Barca convocamos a la 1º Peregrinación Mundial de Católicos Divorciados en Nueva Unión,
para el próximo 5 de Octubre en El Vaticano, en coincidencia con el inicio de
la IIIª Asamblea del Sínodo de Obispos donde entre otros temas se tratará
nuestra problemática.
Quizás vayamos mezclados, quizás otros
encabecen la marcha y si eso sucede ,sin ningún problema simplemente
recordaremos aquello de que: No importe quien lleve entonces el palo, lo
importante es la bandera.
Allí estaremos, allí oraremos, allí te
esperamos.
