Si algo le faltaba al papa
Francisco para dar la talla era suspender algunas actividades por un resfrío.
Esa situación que todos o casi todos en algún del momento del año padecemos y con mayor intensidad los que están poco o mal alimentados, los que esperan en una esquina que venga el medio de transporte público, los que trabajan al aire libre más allá de las inclemencias del tiempo, en síntesis los “comunes”, los de a pie, los nosotros.
Esa situación que todos o casi todos en algún del momento del año padecemos y con mayor intensidad los que están poco o mal alimentados, los que esperan en una esquina que venga el medio de transporte público, los que trabajan al aire libre más allá de las inclemencias del tiempo, en síntesis los “comunes”, los de a pie, los nosotros.
Pero también los jefes,
gerentes y patrones se resfrían, todos, en este lugar del mundo o en el tuyo, con
un corte transversal en la sociedad más allá de status, condición social, educativa,
de residencia, de genero o de raza.
Este resfrío del papa lo
coloca en la categoría de un hombre común en un sitio especial y quizás por eso
es que despierta la ilusión y la esperanza en muchos, por no ser un autómata acartonado
ni apegado a los lujos ni las cosas de protocolo.
Todas estas cosas hacen
reverdecer la
esperanza que bajo su papado se atenderán de modo solícito,
misericordioso y aggiornado las problemáticas más periféricas de la iglesia y
entre ellas a no dudar que estará la de los católicos divorciados en nueva unión,
ese grupo inmenso diseminado y extendido por todo el mundo que atraviesa la faz
de la tierra en cada sitio, en cada sociedad, en cada nivel social y que necesita
ser atendido, valga la expresión, como Dios manda.
Su Santidad: le deseamos una
pronta mejoría y que su resfrío de hoy, muestra de su humanidad sea un símbolo y
un llamado de atención para los que todavía no se han enterado que lo
fundamental cristiano pasa, quizás, por otro lado y se puede dar testimonio verdadera
sin ser perfectos, más aún siendo unos periféricos, que no sólo soñamos con
pastores con olor a oveja sino que además pretendemos ser ovejas de ese rebaño.

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