Nos preguntan:
Qué expectativas tienen
frente al sínodo de la familia?
Respondimos
Seguramente no será a finales del
próximo octubre cuando nuestras expectativas se vean cumplidas, será un proceso
largo y al menos durará un año, de todos modos si alguien sueña con que al finalizar
la Asamblea se pase página y de un plumazo se cambien miles de años de
historia, quizás se equivoque.
No dudamos que las presiones serán
muchísimas, algunos quizás pretendan cambiar algo para que nada cambie y no seria
de extrañar que
en el tratamiento del tema se mezclen elementos ajenos al
debate.
Desde el comienzo del papado,
Francisco dio muestras en muchos aspectos de sus planteos aperturistas, de
aspiración de despertar a una sociedad adormecida, sus dichos claros, contundentes
y esperanzadores deben haber puesto nerviosos a varios por lo que creemos que
hicieron mucho más por nuestra problemática los que se opusieron que los que
piensan que no se nos puede estigmatizar a perpetuidad por el hecho de haber
intentado iniciar una vida nueva y seguir firmes en las convicciones de lo
Fundamental Cristiano.
Gracias a los que intentaron (e
intentan) poner palos en la rueda sólo lograron, más allá de los resultados a
los que se arriben, darle visibilidad al tema.
Si las declaraciones iniciales
encendieron las alertas, la Encuesta difundida por todo el mundo debe haber
hecho pensar a varios que “esto va en serio” y para los que dudaban la
convocatoria a la III Asamblea de Octubre debe haber sido shockeante, pero las
cosas son lo que son, más allá del gusto de cada uno.
Para muchos de los divorciados en nueva
unión de todo del mundo el papado de Francisco puede ser un descubrimiento
ilusionante, pero para los que tenemos algo que ver con La Barca es sólo una
ratificación de lo que ya conocíamos, un pastor preocupado por todas sus ovejas
con el pies en la Tierra y sus actitudes no hacen más que confirmar todo lo que
pensábamos hace 15 años.
Pensamos que nada será fácil, que el
secreto no está en soñar con “comunión para todos” sino en cumplir a rajatabla
lo que impone el Magisterio de la Iglesia, que el sometimiento al Fuero Externo
es una condición que está fuera de toda discusión, pero con la misma firmeza
que el esperar que una reforma profunda de los protocolos de funcionamiento de
los Tribunales Eclesiásticos para que la misericordia ocupe el lugar que le
corresponde y el tratamiento para pobres y anónimos sea igual al que a veces es
para ricos y famosos, es la tercera pata del trípode.
Toma verdadera dimensión las palabras del
papa, desde el ¿quien soy para juzgar a un gay? pasando por el Hagan Lío hasta
llegar al no arruguen, no tengan miedo, que les dijo a los estudiantes de los 5
continentes y entretanto entendemos que nada nos será regalado, pero que
resulta difícilmente entendible que se nos niegue el acceso a los Sacramentos y
que al mismo tiempo se nos impulse a la Comunión Espiritual como si fuera un
premio consuelo, un Jesús de menor categoría.
Al recibir a Jesús, sacramentado o en
la espiritualidad de la comunión a la que se nos invita, el secreto que parece
olvidado es que el encuentro debe serlo con el corazón y la mente en el mayor
estado de gracia posible y si no podemos recibirlo de una forma tampoco tiene
sentido recibirlo de la otra.
Aunque duela es como invitarnos a gran
cena entrando por la puerta de atrás y al hacernos comer lo que sobra de los
platos cuando levantan las mesas, que encima digamos: aunque un poco
destemplado, igualmente sabroso.

Estimados: quiero preguntarles, porque no he podido leer todo lo escrito aquí, si Uds. pretenden que un católico cuyo matrimonio es válido, pueda comulgar aún cuando viva con quien no es su cónyuge? Saludos.
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