Quizás desde España nos escribe Rosa, y su texto nos ha emocionado por
lo que hemos decidido convertirlo en Post, algo que muy pocas veces hacemos y
contestarlo, algo que tenemos reservado sólo para cuando nos agreden.
Como La Barca es un blog independiente, tómanos la decisión de hacerlo,
lo hacemos y punto pelota, a postear lo que nos dice y a contestar, quizás sus
dudas sean las de algunos más.
Nos dijo:
Bueno, me voy a decidir a hablar ya que me he mantenido al margen
hasta cierto punto porque a lo mejor no
les conozco bien y creo que la
ignorancia es mala, no soy preconciliar, si católica, tengo 56 años, casada.
No porque esto sea realmente así aunque sí de hecho, quiero entender
porque he conocido otros casos de divorcios que no se plantean nada más o bien
que no se les admita como padrinos en una ceremonia o que sus hijos no puedan
acceder a un colegio católico según he querido entender.
Si no es así me disculpan o me lo explican sencillamente, el aspecto
ceremonial está muy bien pero para mi particularmente no es suficiente, no
puedo juzgar , cada caso es un mundo, desde luego tampoco los excluyo, no soy
quién, en la Iglesia Católica hay aspectos que no deben dejarse porque
conforman la sociedad actual, y por tanto, no sólo el de ustedes, hay que
enfrentarse a ellos, aunque en su caso no se exactamente a qué, como historias
distintas serán las que ustedes tienen, no hay dinero para la nulidad, por
ejemplo, opinar es fácil, pero a la vez sería un camino muy largo de andar cómo
ha sido y es el de otros colectivos, sobre todo porque no se sabe cómo hay que
tratarlos, como colectivo, como historia personal, particular, tendrán que
aclarármelo también,
Hago un esfuerzo, pero no termino de dialogar con ustedes.
Con todo mi a afecto.
Le contestamos:
Estimada Rosa:
Aunque nuestra costumbre es
no contestar, cuando nos tratan con respeto y aún sin entender o compartir lo
hacen con “buen rollito” algunas veces hacemos una excepción, y este es uno de
esos casos.
Te asiste la razón dices “Supongo
que para ustedes es un problema enorme sentirse que los alejan tanto de Dios” y eso nos duele y mucho, porque nos sentimos
indisolublemente unidos por el bautismo y por esa razón nos sometemos al Fuero
Externo, acatando todas las imposiciones que nos dicta el Magisterio de la
Iglesia, aunque nos guste menos que una milanesa de soja hervida.
El problema que nos desconsuela es que pudiendo elegir caminos alternativos,
tales como privilegiar la “cuestión de conciencia” y establecer una relación
biunívoca con Dios y a partir de eso acceder a los Sacramentos o directamente
alejarnos y desentendernos de la Iglesia, nada de eso elegimos , ni lo uno ni
lo otro seguimos vinculados, acatando sufriendo y reclamando y pareciera que
por pertenecer se nos castiga.
Lo que es inadmisible es la grosera discriminación y palos en las
ruedas que nos ponen, algo que tiene su punto culminante en algunos Tribunales
Eclesiásticos, que administran de una forma para ricos y famosos y de otra muy
distinta para pobres y anónimos.
Como síntesis, la cuestión es muy simple, la UNICA razón por la que
tenemos vedados el acceso a los Sacramentos es por la presunción que mantenemos
una vida marital, efectuando actos reservados a los esposos, ya que si
viviéramos como hermanos no habría ningún inconveniente (aunque cada día
nacieran más sobrinos en vez de hijos)
Lo que se nos pide a nosotros también se les pide a los matrimonios
sacramentados, eso se denomina Castidad Conyugal y consiste en que las
relaciones que se tienen entre los esposos se realicen sin utilizar medios
anticonceptivos, dicho en términos sencillos, nada de DIUs, nada de preservativos,
método Billings para todos y a parir sin solución de continuidad.
Esto es tan insostenible que si un matrimonio sacramentado mantiene relaciones con preconceptivos peca, pero si al otro día la mujer entra
en la menopausia y realiza lo mismo que el día anterior (sin protección) ya deja
de ser pecado.
Es así y lo entendemos, pero quizás habría que revisarlo.
Hasta que nos hagan entender otra cosa, nos sentiremos injustamente discriminados, ya que no se
trata exclusivamente del acceso a la Comunión, sino muchísimas otras cosas, por
el sólo hecho de circunscribir todo a la sexualidad.
Veamos un solo ejemplo para que no haya ninguna duda:
Si alguien alquila una casa con una persona de otro sexo y ambos hacen las compras, se ayudan en las
tareas domésticas, bendicen los alimentos, rezan y van juntos a misa el domingo pueden
comulgar ambos sin problema, ahora si hacen lo mismo con el agregado de tener
relaciones, ya no pueden comulgar, entonces ¿donde radica la diferencia?, o aún
peor ¿Qué es más importante ayudarse, rezar, bendecir, participar en la vida
eclesial o tener relaciones?
Saca tus propias conclusiones.
Las múltiples discriminaciones que sufrimos no las repetiremos, pueden
ser leídas en cientos de nuestros Post, por no decir que de diferentes modos la
hemos planteado casi en la totalidad.
Algún día cambiará, o no, mientras tanto seguiremos firmes en la fe, sometiéndonos
al Fuero Externo, quejándonos de las discriminaciones y de la parcialidad de
algunos Tribunales Eclesiásticos y fundamentalmente seguiremos HACIENDO LIO.

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