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| Así nos gustaría más: Verdad, Justicia, Misericordia |
El tema de este 10 de Octubre en
el Sínodo fue el que dio origen al título, aunque nos hubiera gustado que el
orden fuera otro, quizás Verdad, Justicia Misericordia resultaría más atractivo.
Si dentro de la situación de la
familia a la luz del evangelio hay un
tema insoslayable ese es la problemática de los católicos divorciados en nueva
unión, que por momentos ocupa un espacio estelar en las deliberaciones y
pareciera tener la misma fulgurante duración que una estrella fugaz.
El reduccionismo, más que, interesado
en convertir la problemática a la cuestión de acceso a la Eucaristía es un
intento marketinero, más propio de una campaña política que acorde al ámbito
donde se cambian y enriquecen posturas a la vista y para el corazón de 1300
millones de bautizados.
Por eso es que sería muy interesante
que se planteara con
VERDAD cual es la situación y a quienes realmente afecta,
para decirlo en términos sencillos, este tema sólo le cambia la vida a quienes
a pesar de haber roto la alianza, si es que en realidad alguna vez existió,
llegaron a la triste y dolorosa
situación de un divorcio, luego tuvieron la posibilidad de rehacer sus vidas y
se mantuvieron firmes en lo Fundamental Cristiano.
Nadie rompe el vínculo y luego
intenta reconstruir su vida por masoquismo o aun peor por ofender a Dios, la
vida es lo que es, los humanos somos imperfectos y a veces la vida no nos sale
como la soñamos, más allá de vicios de origen que pareciera que sólo están reservados
para algunos ricos y famosos y muy poco para pobres y anónimos.
Negar esta situación no es
simplemente faltar a la verdad, es lindante con la necedad y la hipocresía.
Atender en forma acogedora y
hospitalaria es un acto de plena JUSTICIA, algo que los fundamentalistas y
preconciliares se niegan siquiera a contemplar, interponiendo pruritos dogmáticos desde un fanatismo sectario bastante poco evangélico.
Por eso es que hace falta
MISERICORDIA para buscar soluciones que cuanto menos atiendan y den cobijo a
quienes se han mantenidos firmes en la fe, sometidos al Fuero Externo
resistiendo a los vendedores de ilusiones, trasgresores en estado pre adolescencia
que plantean la Cuestión de Conciencia y fin del conflicto.
Ya bastante frustración impone un
divorcio, ya bastante fortaleza requiere la discriminación que en muchos
aspectos se sufre, ya bastante temple hay que tener para aguantar los insultos
de presumidos beatos cuando nos etiquetan de adúlteros, como para que esta
situación oprobiosa se siga manteniendo.
La práctica deletérea de los que
haciendo uso y abuso de la posibilidad de expresión nos fortalece tanto como el
dolor que nos causa y ya va siendo tiempo que nos reconozcan el derecho a
llevar una vida que merezca ser vivida, sin tanta intromisión en nuestras
sábanas y un poco más de atención en nuestros corazones.
