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| Señales poco claras producen confusión. |
El comentario llega a la parte final y nos dice:
ESTO DEJARÍA A MUCHOS HOGARES DESAMPARADOS Y NIÑOS
ABANDONADOS POR UNO O POR AMBOS PADRES, LOS QUE, EN BUSCA DE 'REHACER 'SU
VIDA'' SIMPLEMENTE LOS ABANDONARÍAN O LOS VERÍAN DE VEZ EN CUANDO EN EL MEJOR
DE LOS CASOS.
Pronto CAERÍAMOS EN EL RELATIVISMO SOCIAL, EN UNA PÉRDIDA DE
VALORES, DONDE NO HABRÍA RESPETO PARA LA PERSONA HUMANA, QUE SE REDUCIRÍA A UN
SIMPLE OBJETO DESECHABLE, úsese y deséchese. Lo cual, PROVOCARÍA UNA
DESVALORIZACIÓN (MAYOR) DE LA MUJER, Y SIN DUDA ALGUNA, LOS QUE MÁS SUFRIRÍAN
SERÍAN LOS NIÑOS.
Y esto no es una teoría, es un hecho, y lo vemos claro con
los divorcios civiles, y aún más claramente con el divorcio y el matrimonio
express. En el pasado tenemos el caso de la samaritana, que había tenido cinco
maridos y con el que actualmente vivía no era marido suyo, Jn 4, 17-18 (visto
en sentido humano).
Por eso no se puede otorgar así, como así la sagrada
comunión. La responsabilidad social (hablando en sentido humano) sería muy
grande para quien tome tal decisión. Pero claro, el fenómeno es mucho más
complejo de lo que hemos tratado aquí, sin embargo,
LA CAUSA RAÍS de todos
estos males SI SE CONOCE: ES EL EGOÍSMO CONSCIENTE Y EL INCONSCIENTE, PERO SE
HACE POCO PARA COMBATIRLOS.
El problema no es el divorcio y mucho menos la
solución, éste sólo es el resultado de muchas fallas previas.
Desde mi punto de vista, los jóvenes están muy abandonados, y además, muy
mal preparados y mal asesorados para la vida conyugal.
Respondimos
Estimado amigo, creo que Usted
confunde la magnesia con la Polinesia, ¿Qué tiene que ver la Nulidad
Matrimonial con el abandono de los hijos o la desvalorización de la mujer?
Si a este razonamiento ha
llegado por sus propios medios quizás profundizar en el conocimiento de la problemática
y las propuestas del magisterio de la Iglesia, aún en las posturas más retrógradas,
preconciliares y fundamentalistas, de las soluciones que se plantean y hasta de
las negaciones sería un campo digno de exploración y si su pensamiento proviene
de alguna pertenencia, en ese caso con todo respeto y sin acritud, es realmente
lamentable.
Nuestra esperanza es que del Sínodo
surja una Pastoral moderna, abierta, realista, global, acogedora, hospitalaria,
aggiornada y fundamentalmente misericordiosa, que termine con el oprobio y la
confusión, que además los Tribunales Eclesiásticos midan con la misma vara a
pobres y anónimos que a ricos y famosos y que se den directivas claras para
terminar con la discriminación que sufren los divorciados en nueva unión, sus
hijos, sus padres y hasta los sacerdotes que entendiendo la situación deciden
acompañar con su palabra de aliento y caridad a numerosos grupos, desperdigados
por el mundo, que con un sentimiento realista y acogedor dan cobijo a quienes se
les cierran las puertas en varios lugares.
