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| Con tantos elogios sólo faltaría esto |
Nos dijeron:
Mundy, perdón por lo que les voy a decir, pero además
de dolor y tristeza, en su mensaje veo también amargura, cierta
oscuridad e ignorancia, tanto en el aspecto humano como en el religioso.
Y
por lo mismo, hay también en el mensaje cierta injusticia y egoísmo
-inconsciente, sin mala intención, así lo creo-, y se los hago saber para sepan
como estoy captando su mensaje, así quizá tengan una mejor idea del por qué de
mis comentarios.
Bueno, PIDEN la VERDAD, JUSTICIA Y MISERICORDIA,
bien, pues, tocante a la VERDAD y la JUSTICIA ruego me permitan
decir lo que yo alcanzo a ver al respecto en lo que están pidiendo y en el
planteamiento de su mensaje.
Por lo que respecta a la MISERICORDIA (Y A LA
ESPERANZA), SI LAS HAY, SIN DUDA QUE LAS HAY, pero por el momento no es
posible comentar algo al respecto sin antes haber aclarado el asunto de la
Verdad y la Justicia, y para ello, es forzoso poner todas las
cartas sobre la mesa.
Ustedes saben, y no me dejarán mentir, que a veces
la Verdad es dolorosa y que la Justicia es implacable; y también SABEN MUY BIEN
QUE cerrar los oídos, los ojos y el corazón a la Verdad y a la Justicia
nunca será la mejor opción, y que esconder la cabeza como el avestruz tampoco
es lo más recomendable.
Por eso, SIEMPRE Y EN TODO MOMENTO SERÁ MEJOR CONOCER
LA VERDAD Y APLICAR LA JUSTICIA SI SE QUEIRE SER PARTE DE LA SOLUCIÓN Y NO
DEL PROBLEMA, y desde luego, todo lo dejo a su consideración.
Luego de haber leído minuciosamente
su reflexión y a pesar que deberíamos esperar su continuación para no formarnos
una idea equivocada, por respeto a su esfuerzo y a su tiempo algo le diremos.
Queda Usted perdonado de todo
corazón, en respuesta al inicio de su comentario, aunque escribir todo en negrita
y con tanta mayúscula nos haya dificultado la lectura y le haga perder
consistencia al mensaje, ya que si todo es importante y por eso debe ser
remarcado, la tentación a pensar que todo carece de importancia es mucha.
No podemos dejar de agradecerle
sus muy considerados elogios: que le damos tristeza, que somos amargados, algo
oscuros e ignorantes no sólo bajo el punta religioso sino también humano, con
semejante caracterización de nuestras personalidades estamos felices de no
haber recibido un pedido subyacente de suicidio.
Su letanía de elogios, pródiga
por cierto, no se detiene allí, también nos regala su verborragia al
acariciarnos con que destilamos injusticia, egoísmo, mala intención e incapacidad
para transmitir el mensaje, en pocas palabras una hoguera deberíamos considerarla
un destino liviano y porque no decirlo, hasta misericordioso.
No feliz con sus elogios ya
citados nos regala otra perlita al decirnos que nos negamos a la Verdad, o sea
que somos mentirosos, que tenemos miedo a la Justicia, cual si fuéramos
delincuentes, que cerramos los oídos, los ojos y el corazón, actitud reservada
a los necios y por si fuera poco que somos estúpidos cobardes que metemos la
cabeza en un agujero para que evadir la realidad, como muy bien ejemplifica con
la postura del avestruz y para más inri que nos negamos a ser parte de la
solución manteniendo nuestra postura en el problema.
Ante esta catarata de caricias
a nuestros corazones, consideraciones especiales, tratamiento lleno de caridad,
comprensión, apertura, hospitalidad, y fundamentalmente misericordia no podemos
menos que agradecerle su corrección fraterna y darnos por más que pagados,
hacía tiempo que no éramos tan bien caracterizados y todo eso sin haber podido dedicarnos
a avanzar sobre sus excelsas manifestaciones respecto al “aspecto humano”, que
lo dejaremos para otro momento, si es que en el interín no decidimos abandonar
a nuestros cónyuges, recluirnos en un monasterio de clausura, internarnos en
una clínica de ablación y castración y si en el camino encontramos una navaja
filosa quizás cortarnos la venas.
