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| Cada paso que damos, es uno menos que nos falta dar |
Alejado de cualquier vedetismo
dice que “…con un texto final extraordinario en el que no ganaron los
conservadores ni los progresistas, sino los pastores.” como debiendo aclarar
algo que es tan obvio como negado por muchos y al que respetuosamente
agregaríamos que: los que ganamos somos los que venimos de las periferias.
Con delicada hermosura nos recuerda que la
“… Iglesia que ya ha entendido que nada de lo humano le es ajeno y que no está para denostar a nadie o lanzar anatemas, condenas o rechazos, sino sólo para curar, amar y perdonar.”, un mensaje que con el que no todos estarán de acuerdo, pero que para quienes percibimos el agradable aroma que emana de los pastores con olor a oveja, lo hacemos carne y lo asumimos con alegría y gozosa esperanza.
“… Iglesia que ya ha entendido que nada de lo humano le es ajeno y que no está para denostar a nadie o lanzar anatemas, condenas o rechazos, sino sólo para curar, amar y perdonar.”, un mensaje que con el que no todos estarán de acuerdo, pero que para quienes percibimos el agradable aroma que emana de los pastores con olor a oveja, lo hacemos carne y lo asumimos con alegría y gozosa esperanza.
Dice además que “Se respira un aire más fresco al
haber dado un paso más…” y tiene mucha razón, un paso pequeño para el hombre
pero enorme para la humanidad, como lo fue el pisar la Luna hace casi 50 años,
un paso más para terminar con la discriminación, un paso más para terminar con
los agravios, un paso más para decir, sin miedo a equivocarnos, cuantos
sacerdotes como Monseñor Alfonso Miranda hacen falta para que de una vez y para
siempre el espíritu de la ley predomine sobre la letra, y que se entienda que
al final del camino tan sólo seremos juzgado en el Amor y con misericordia.
