Antes de comenzar a
responder tu cuestionario creo oportuno efectuar la siguiente aclaración:
existe una divisoria de aguas muy marcada entre 2 figuras, una es la de los
divorciados en la Iglesia, con los cuales no existe ningún problema, ya que
solamente están sujetos a los preceptos generales que todos deben cumplir y
otra que no tiene nada que ver con la anterior que es la situación de los
divorciados en nueva unión, ya sean casados por civil, o simplemente convivientes.
La diferencia fundamental
radica en que los últimos viven en “situación
irregular”, salvo que se comprometan a vivir “como hermanos” o sea sin realizar
los actos propios que realizan los esposos.
Estas definiciones no son
un invento mío, surgen de la Exhortación Apostólica Familiaris Consortio, algo
así como la mini biblia sobre este tema.
Dicho en términos
sencillos:
todo se reduce a la sexualidad, si un divorciado o soltero mantiene relaciones sexuales peca, si un casado mantiene relaciones con otra mujer, fuera de la propia, peca doblemente (adulterio y fornicación) si un casado mantiene relaciones con su propia mujer utilizando métodos preconceptivos (preservativo) o diu u cualquier otro elemento externo o interno, peca, ya que atenta contra la castidad conyugal, un concepto bastante poco difundido.
todo se reduce a la sexualidad, si un divorciado o soltero mantiene relaciones sexuales peca, si un casado mantiene relaciones con otra mujer, fuera de la propia, peca doblemente (adulterio y fornicación) si un casado mantiene relaciones con su propia mujer utilizando métodos preconceptivos (preservativo) o diu u cualquier otro elemento externo o interno, peca, ya que atenta contra la castidad conyugal, un concepto bastante poco difundido.
Sólo está permitida la
utilización del método Billins, pero entre los que se han casado nuevamente,
tal nuestro caso, la situación se complica.
A los ojos de la Iglesia,
los católicos divorciados que obviamente hayan sacramentado su unión
(matrimonio eclesiástico) continúan casados en primeras nupcias, con lo cual la
nueva unión es sinónimo de adulterio, aunque si se vive “como hermanos” la situación
se acepta en determinados casos y se puede confesar y comulgar.
En este grupo (católicos
divorciados en nueva unión, sin propósito de disolución del nuevo vínculo) y por
ende sin acceso al Sacramento de la Confesión o de la Reconciliación, pasaporte
imprescindible para poder acceder a la Eucaristía nos encontramos nosotros y
todos aquellos que a través del blog antes y de Facebook más recientemente nos
hemos vinculado.
Para cualquiera que
conozca mínimamente cómo funciona la problemática esto es moneda corriente,
para quien sólo lo ve de afuera, o no le interesa, esta explicación puede
parecer incomprensible, pero aceptando que nunca llueve a gusto de todos no hay
más alternativa que profundizar en el análisis.
Confundir un católico
divorciado con un católico divorciado en nueva unión es como confundir a un agricultor de cultiva
arroz con un cocinero que hace paella, en algún punto se unen pero no tiene
nada que ver una cosa con la otra.
Aclarado este punto, paso
a responderte, siempre desde la óptica de los católicos divorciados en nueva
unión o vueltos a casar, según sea la definición que en cada sitio se utilice y
que vivan la problemática desde el compromiso con la Iglesia.
