¿Han planteado esta realidad a la
jerarquía de la Iglesia? Si lo han hecho, ¿qué respuesta han encontrado?
Si, concretamente se lo hemos planteado al entonces
Arzobispo de Buenos Aires, Jorge Mario Bergoglio, hoy Papa Francisco, aunque de
esto hace más 10 años y con relación a su respuesta me remitiré a la carta
abierta que el día de su asunción publiqué en Facebook, la cual posteriormente
le envié en forma postal a El Vaticano sobre la cual no hemos tenido,
lamentablemente, respuesta, o quizás esa falta de respuesta deba interpretarse
como la verdadera contestación.
Previamente podemos comentar que, a pesar de su buena
acogida, traducida en una recomendación expresa a quien entonces estaba a cargo
de
la Pastoral Familiar del Arzobispado la puesta en marcha del proyecto no fue sencilla.
la Pastoral Familiar del Arzobispado la puesta en marcha del proyecto no fue sencilla.
Debimos exponer los alcances del proyecto a la Comisión
de Pastoral Familiar y con su venia salimos en búsqueda y captura de un
sacerdote para que actuara como Asesor Espiritual, requisito impuesto por la
Comisión para iniciar el proceso.
Luego de varias entrevistas conseguimos un cura
dispuesto y cuando el proyecto iba a tomar forma, nos trasladamos de Buenos
Aires a España, luego al sacerdote lo trasladaron y la idea quedó en stand by,
al menos hasta ahora.
De la lectura de la carta a Su Santidad se podrá no
sólo verificar lo antedicho, sino sacar conclusiones de porque, en su momento,
nos dirigimos al entonces Obispo de Buenos Aires.
Tomando como base el proyecto presentado en su
oportunidad, estando en España, dimos nacimiento a La Barca (http://labarcaglobal.blogspot.com/) un espacio abierto y global para los divorciados
católicos en nueva unión, mediante una metodología práctica, eficiente, realista,
dinámica, contenedora, aggiornada y fundamentalmente misericordiosa que en el
momento de apogeo recibía vistas desde 52 países,
La que sigue es la 1ª parte de la carta
enviada al hoy SS Francisco.
CARTA ABIERTA AL PAPA
FRANCISCO
Le
escribo por este medio, sin complejos ni pre conceptos pueriles, con la casi
plena seguridad que Usted nunca llegará a enterarse del contenido de la
presente, salvo que algún piadoso villenense, estudiante de doctorado, o algún
otro visitante ocasional de la Santa Sede se la haga llegar, pero como decía un
Santo nacido en Barbastro (Huelva): “Haz lo que debas, aunque debas lo que
hagas” y a eso vamos.
Me
tomo el atrevimiento de dirigirme a Usted desde las antípodas del pensamiento
(futbolísticamente hablando, obvio, aunque estemos en la B Nacional, Huracán,
existe) tal como lo hice hace más de 10 años y en ese momento para mi sorpresa
tuve una respuesta elocuente, nada de palabras huecas, nada de dilaciones
estériles, actos concretos, hechos reales.
Bastó
una Audiencia casi inmediata con el Obispo Auxiliar a cargo de la Pastoral
Familiar en la Redonda de Belgrano y si no hubiera sido por mi cruzada del
charco, seguramente desde varios años esa idea hubiera tomado cuerpo, hubiera
visto la luz y, quizás, hoy muchos nos sentiríamos partícipes de un muy
interesante ámbito de reflexión y contención.
Como
no le di las gracias en su momento, tarde pero seguro, aprovecho la oportunidad
para hacerlo. Nobleza obliga.
También
le escribo desde el conocimiento, casi en primera persona, de sus apoyos a un
hermoso y colorido movimiento, nacido en Palma de Mallorca y difundido en todo
el mundo, con relación a una apertura muy acorde a los tiempos, aunque por
razones estatutarias (obviamente modificables) no hayan considerado posibles
sus sugerencias, ha sido otra verdadera lástima.
Se
podría haber brindado contención y felicidad a muchos, pero las cosas son como
son y quizás en el futuro la apertura, el aggiornamiento y la comprensión sean
elementos que algunos puedan tener en cuenta y seguramente contarán con el
respaldo de quienes corresponda.
Imagino,
sin demasiada inteligencia, que el camino que deberá recorrer será cualquier
cosa menos fácil, que como dice San Lucas en su capítulo 10, "la mies es
mucha y los obreros pocos", al menos los que estén realmente dispuestos a
poner cada cosa en su lugar, pero al aceptar la decisión del Cónclave eso ya lo
sabía, así que ahora sólo resta hacer y confiar en la Divina Providencia.
Su
estilo claro, cercano, agradable será un buen elemento para "caminar,
edificar y confesar" como magistralmente nos ha señalado el derrotero y es
dable creer que por esa huella será un desafío alucinante caminar, sin
necesidad de demasiadas cosas extras.
Los temas siempre pendientes
son muchos, todos importantes y según con quien uno hable o que periódico lea
parece que todos necesitan una respuesta inmediata, ejemplarizante en algunos
casos y de estricta justicia en otros, pero realmente cada cosa deberá esperar
su turno y esa Iglesia a la medida de cada uno, esa Iglesia que reivindique al
Evangelio según San Yo, esa Iglesia inmediatista del Llame Ya, es una Iglesia
que no existe y que seguramente no existirá, así que no se preocupe, mientras
tanto ladrarán y esa será la señal inequívoca que cabalgamos.
