¿Tienen la impresión que
el divorcio se contempla, en ocasiones, como un capricho, como un no tener
paciencia, como un no saber aguantar...?
Ninguna opción ni comentario debe darse por
descartada, pero el divorcio es un tema trascendente, es una ruptura muy
severa, es un fracaso, es una obra inconclusa y aunque algunos puedan sentir
cierta liberación, la sensación que queda es realmente no recomendable.
Bajo todo punto de vista el divorcio es negativo, ya
sea considerando el aspecto económico, el sentimental, la relación con los
hijos, con los amigos comunes, etc., no aporta nada bueno,
de todos modos ante situaciones límites a veces no queda más remedio, en ese momento y a pesar de todo lo antedicho, si se siente que no hay más posibilidades, ni más fortaleza para continuar ni siquiera intenciones de realizar más intentos, obviamente lo mejor es dar por terminada la relación y dar comienzo a otra etapa.
de todos modos ante situaciones límites a veces no queda más remedio, en ese momento y a pesar de todo lo antedicho, si se siente que no hay más posibilidades, ni más fortaleza para continuar ni siquiera intenciones de realizar más intentos, obviamente lo mejor es dar por terminada la relación y dar comienzo a otra etapa.
Este concepto (el del sufrimiento) escasamente
desarrollado, es aplicable para todos los que viven en la situación, católicos
y no católicos y dentro de los católicos los comprometidos y los no comprometidos.
Los no católicos y los católicos que lo son sólo
porque accedieron al bautismo tienen un conflicto de orden civil, económico y
afectivo y los que tienen un compromiso fuerte con la Iglesia, mientras que
cumplan con los Mandamientos tampoco tienen problemas, el tema surge cuando el
derrotero se aleja y culmina cuando al cabo de un tiempo, en algunos casos, se formaliza
una nueva relación, y haciendo uso de las leyes civiles se accede a un nuevo
compromiso matrimonial.
