
Entre tanto preparativo, entre tanto festejo, entre tanta cadena de oración, entre tanto saludo debemos hacer nuestro propio mea culpa.
Nuestra costumbre de recibir con suma alegría a los que nos van visitando desde por 1ª vez de cada país esta vez nos ha pillado y por eso debemos pedir las disculpas del caso, a la vez que trataremos que situaciones como las descriptas no vuelvan a repetirse, ya que eso habla bastante mal de nosotros.
Esperando acepten nuestro sentido pedido de perdón y sólo atributan nuestra olvido a el momento en que se produjo el barquizaje, queremos darle la bienvenida a quienes nos han regalado su presencia ...
... Ciudad del Vaticano, Zakinthos (Grecia) y Helsinki (Finlandia)
A todos ellos, sin detenernos en las razones por las cuales llegaron a La Barca, les estamos muy agradecidos, nos encantaría que vuelvan, y que si lo que han vistos les ha parecido acorde a sus expectativas, que lo difundan, asi llegaremos cada día más, y entre todos daremos un verdadero testimonio de vida y obviamente nos sentiremos más acompañados.
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