ASI SOMOS

Algunos nos llaman adúlteros, nosotros preferimos definirnos como:

católicos por el bautismo, comprometidos por la fe, independientes porque nadie nos ha lavado el cerebro, divorciados por que las circunstancias de la vida nos han llevado a un fracaso y en nueva unión porque creemos firmemente en la familia como célula básica de la sociedad y hacemos de la Comunión Espiritual nuestro alimento del alma y porque nos sometemos al Fuero Externo.

Todo esto aunque los retrógrados y preconciliares nos digan simplemente ADULTEROS.
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julio 24, 2008

CARTA A LOS OBISPOS - REPERCUSIONES

Publicada en diario La Nación (ARG) en Enero-2001, debo confesar que nunca creí que una carta de lectores pudiera generar una cantidad tan importante de respuestas, incluyendo hasta la de un Obispo, el cual tuvo de deferencia de recibirme en su propia casa.

La correspondencia recibida, quedó en Buenos Aires y tengo escasa expectativa de poderlas recuperar.


Luego de mi anterior carta ("A los obispos", 1º/12/2000) he recibido una cantidad sorprendente de respuestas, incluyendo algunas desde el exterior, situación que me ha motivado a dirigirme nuevamente a usted a efectos de intentar profundizar el tema de los católicos divorciados en nueva unión.


En esta ciudad, la problemática afecta potencialemente a más de 300.000 personas, razón por la cual la solicitud de una pastoral de contención, con continuidad y plena difusión de las posibilidades y restricciones que la doctrina impone, más que un pedido constituye un derecho irrenunciable de todo católico practicante.
Reducir el problema a la imposibilidad de acceso a la Eucaristía constituye una simplificación peligrosa que puede dar pie a la consideración de que todo se reduce a una cuestión de conciencia y que tomando algunas prevenciones se podría comulgar, siempre y cuando dicha actitud no provocara escándalo.


Esta concepción tan facilista como errada genera un desvío habitual y permanenete de algunos grupos que no sólo debe ser conocida, sino fundamentalmente corregida de inmediato.


Para el tratamiento de este tema existen otras teorías, como las que impulsan la asimilación de las familias ensambladas de católicos a grupos de matrimonios sacramentados.


Esta apreciación cuanto menos reconoce una seria posibilidad de discusión, ya que justamente lo que diferencia auna familia de otra son las posibilidades concretas de inserción en la Iglesia por razones obvias, como también las relacionadas con la educación de los hijos (los tuyos, los míos y los nuestros), los cuales en conjunto constituyen una problemática en sí misma.


Alcanza con recordar el viejo pero vigente axioma que dice que "todo junto se escribe separado y separado se escribe todo junto".


Nada de esto es novedoso, alcanzaría con que de un modo eficaz se pusiera en práctica la Exhortación Apostólica Familiaris Consortio Nº 84 y las recomendaciones de nuestros obispos para los divorciados vueltos a casar, de un modo práctico, eficiente, realista, dinámico, contenedor y fundamentalmente misericordioso.
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julio 23, 2008

A LOS OBISPOS

Carta publicada en diario La Nación (ARG) en Diciembre de 2.000, cuya vigencia se mantiene en la actualidad.




Le solicito que se me permita dirigirme a los obispos de mi país.

Los divorciados vueltos a casar, más allá de cualquier consideración de carácter teológico, constituyen una realidad lamentable y dolorosa, que hoy nos toca vivir.


Por lo que tenemos entendido, la Iglesia ha discutido suficientemente esta problemática, llegando a la conclusión de que seguimos perteneciendo a la misma en nuestro carácter de bautizados, con restricción absoluta de acceso a los Sacramentos e impulsa el sometimiento al fuero externo, a los efectos de discernir con el menor margen de incertidumbre que el Sacramento (con referencia al matrimonio) nunca se hubiera formalizado.

Los que buscan y obtienen la nulidad constituyen una minoría sin punto de comparación respecto de los que, por diferentes razones, siquiera pueden inicar los trámites pertinentes. Dentro de ese grupo, absolutamente mayoritario, están nuestro casos, que en la actualidad y seguramente tampoco en el futuro podremos acceder a la obtención de la nulidad matrimonial.

Los que sufrimos esta penosa situación y construimos una nueva familia cristiana continuamos educando a nuestros hijos en la fe, como fieles comprometidos, y realizamos todas las actividades que nos están permitidas, necesitamos un aporte extra de parte de nuestros pastores, que nos permita aliviar este tremendo padecimiento espiritual que con cristiana devoción cargamos en nuestras conciencias.


Para serle absolutamente sincero, no reniego de mi actual situación, junto con mi nueva mujer estamos en la ardua tarea de brindarles una educación cristiana a mis tres hijas que viven con nosotros, brindándoles toda la contención de la que somos capaces.


Bendecimos la mesa y damos gracias a Dios cada día por lo que tenemos en el ámbito espiritual y también material, rezamos, participamos de movimientos, hacemos retiros y jornadas espirituales, concurrimos a misa juntos y juntos sufrimos cada domingo cuando no nos acercamos a comulgar.


Pensamos que no somos merecedores de ninguna consideración especial, pero también pensamos que si Dios nos puso en el camino uno al otro, por alguna razón será.


Por diferentes y atendibles razones no vemos demasiado posible el hecho de acceder al fuero externo como tampoco por estrictas razones sentimentales visualizamos como accesible el hecho de una separación.


Por lo expuesto, les solicitamos expresamente que: nos tengan presentes en sus oraciones; de ser posible, traten el tema en el próximo encuentro de obispos.

Fomenten la creación en el ámbito nacional de una Pastoral para separados/divorciados en nueva unión, que real y absolutamente nos contenga.

Emitan una declaración concreta y esclarecedora respecto de esta problemática.


Cabe destacar que sólo en la ciudad de Buenos Aires, a partir de la sanción de la ley de divorcio vincular (1986), han llegado a esta instancia casi 120.000 matrimonios, lo que significa que por cada diez matrimonios celebrados, son cuatro los que desafortunadamente han recurrido al divorcio.


Lo hasta aquí expuesto alcanza sobradamente para comprender que este flagelo debe ser asumido y contenido por nuestros pastores a fin de no dejarnos abandonados a nuestra propia suerte.


Descontando su segura comprensión y consecuente colaboración y agradecimiento, desde ya todo lo que humanamente puedan hacer por nosotros y por todos aquellos que aun viviendo en una situación irregular nos sentimos parte de la Iglesia y abrigamos en lo más profundo de nuestro corazón la esperanza de la Salvación, los saludamos con nuestra mayor consideración y respeto.
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DESDE ESTOS PAISES NOS VISITAN. A POCO LO IREMOS POBLANDO (Este lo iniciamos el 26/11/13)