ASI SOMOS

Algunos nos llaman adúlteros, nosotros preferimos definirnos como:

católicos por el bautismo, comprometidos por la fe, independientes porque nadie nos ha lavado el cerebro, divorciados por que las circunstancias de la vida nos han llevado a un fracaso y en nueva unión porque creemos firmemente en la familia como célula básica de la sociedad y hacemos de la Comunión Espiritual nuestro alimento del alma y porque nos sometemos al Fuero Externo.

Todo esto aunque los retrógrados y preconciliares nos digan simplemente ADULTEROS.
Mostrando entradas con la etiqueta Cuestión de sexo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cuestión de sexo. Mostrar todas las entradas

marzo 31, 2009

RESPETUOSO CAMBIO DE IDEAS


Podríamos haber dejado estos pensamientos como simples comentarios, pero como consideramos que del cambio de opiniones TODOS aprendemos, es que decidimos presentarlo como un post.

Quizás pueda parecer esta instrumentación una variante un tanto cavernícola de un foro, pero de las opiniones que se vuelcan en esos sitios únicamente se enteran los que participan estando en el lugar justo en el momento oportuno y si el resto pasados unos días quiere opinar, en general no es lo mismo ni mucho menos.

Con este sistema, cualquier persona en cualquier momento podrá manifestarse y si el tema da para más, como queda permanente abierto, lo podremos retomar o profundizar sin inconvenientes.

Esta historia de cambios de opiniones comienza con el post MAS CUESTIONES DE SEXO del 25/03/09 referido a la virginidad y a partir de allí hasta hoy, pueden verse diferentes opiniones que involucran virginidad, sexualidad y castidad conyugal.

El interesante cruce de pensamientos se produce en el post SEXUALIDAD: SEGÚN EL CRISTAL CON QUE SE MIRE, respecto del cual María José (Valladolid – ESP) dijo:

El tema de la castidad conyugal va orientado al tema de planificación familiar, como un medio de respetar los períodos fértiles de la mujer a fin de evitar un embarazado, siempre con autorización.

El tema de la donación de los esposos a través de la sexualidad es obvio, no contradice lo anterior.

Volvemos a repetir el mismo tema: estar abiertos a la vida, sabiendo que la finalidad de la sexualidad es la procreación.


Es duro ser cristiano, es difícil, sí, pero lo que se expone aquí es la heroicidad y la santidad a la que estamos llamados en todos los órdenes de la vida.

Un abrazo.

María José / Valladolid / ESP


Con relación a este comentario, la autora del post, Graciela, desde Buenos Aires (ARG) contesta:

La finalidad de la sexualidad supera la de la procreación. La sexualidad está orientada a plenificar la comunión de amor entre los esposos.

Este es el fin "PRIMORDIAL" del matrimonio.

La procreación es "consecuencia" de esta comunión de amor.

Por otro lado, no comprendo tus palabras cuando se refieren a la castidad conyugal "siempre con autorización". ¿Autorización de quién y para qué...?

La vida afectiva y sexual de una pareja debe quedar en la esfera privada de la misma.

Es un gravísimo error estar poniendo a disposición de terceros datos sobre nuestra intimidad conyugal. ¿Acaso nosotros queremos constatar el comportamiento sexual de los que nos rodean...?

El inmiscuirse en la vida sexual ajena es un común denominador dentro de nuestros hermanos cristianos.

Está en nosotros evitar dar información que sólo nos importa a nosotros y a nuestras parejas.

Un saludo cordial,


Graciela de Argentina.


COMENTARIO:


Inicialmente diremos que la forma exquisitamente respetuosa de disentir, nos ayuda muchísimo a continuar con la idea que éste debe ser un blog abierto a todas las opiniones sin ningún tipo de censura.

Hecha esta aclaración, vemos que resulta obvio que todo lo relacionado con la sexualidad, en cualquiera de sus instancias es un tema que sigue preocupando, más allá que algunas voces tengan opiniones y actitudes de adoctrinamiento francamente inentendibles o que pretendan silenciarlo, aduciendo que es un tema que le interesa a muy pocos.

Cuando todo se mezcla, tal el caso de las relaciones prematrimoniales, la sexualidad en el matrimonio, la negación de los actos propios de los esposos para los matrimonios en los de segunda unión y la vida sexual fuera del matrimonio, cuando todo es casi lo mismo, es poco lo que es igual.

Si este tema, simplemente este tema se lo reviera, muchas cosas podrían cambiar y casi seguramente para bien.

Obispos, teólogos, laicos comprometidos y seguramente muchos católicos, como varios de nosotros mismos, veríamos con mucha felicidad entre otras cosas, que pudiéramos volver a comulgar y cuanto menos, que no se nos tildara de adúlteros, ya que bastante cargamos nuestra cruz, teniendo prohibido el acceso a la Eucaristía.

El tema de la castidad conyugal, verdadera tesis doctoral de muchos que aspiran a convertirse en catedráticos de fariseísmo exacerbado, sigue siendo algo que parece exclusivo para estudiosos, al mismo tiempo que se insiste en lo irregular de nuestras situaciones, y eso también alguna vez quizás a alguien se le ocurra revisar.

Afortunadamente cada uno es libre de vivir como mejor pueda y quiera y aunque la Encíclica Familiaris Consortio diga muchas cosas y no a todas se le brinde el mismo nivel de cumplimiento, hay una sobre la cual aún nadie se ha atrevido a cuestionar y es que estamos indisolublemente unidos a la Iglesia por nuestro bautismo y eso, ya es suficiente.

Leer más...

marzo 28, 2009

RELACIONES PREMATRIMONIALES - Verdad o consecuencia


Hace algunos días recibimos la Revista on line San Pablo y en ella vimos el articulo que como post queremos compartir.

Ya lo hemos comentado y recomendado por su muy buena elaboración y claridad (ver post SEXUALIDAD: ¿ SIGUE SIENDO UN TEMA TABÚ ?)


Aunque se encuentra centrado en el tema de las relaciones matrimoniales, en una parte se deja flotando la siguiente duda, al decir: La pregunta surge sobre aquellas parejas que conviven sin estar casadas o los separados en nueva unión, si se considera que ellos también mantienen relaciones prematrimoniales y por eso es que lo publicamos en La Barca.

Más allá de la lectura del post, en la cual trascribimos en forma textual el artículo, es recomendable acceder al original para ver los comentarios que ha suscitado y luego sacar cada uno sus propias conclusiones.


El artículo dice:


Es un hecho que hoy muchos jóvenes y adultos consideren como cosa normal, incluso como una auténtica muestra de amor entre amigos y novios, el tener relaciones íntimas antes del matrimonio.

Muchas son las voces que se han alzado en contra, esgrimiendo argumentos éticos, religiosos, psicológicos o sociales.


El vocablo prematrimonial implica que estas relaciones se producen entre personas cuyo proyecto es llegar al matrimonio, o sea, entre los novios que comparten la intención seria de contraer nupcias o, al menos, están planteando seriamente la posibilidad de hacerlo.

No se incluyen, dentro este concepto, las prácticas sexuales entre amigos (y no tanto) o parejas que no se han propuesto esa meta. Sin embargo, en la confusión, se llama relaciones prematrimoniales a ...

... todo tipo de acto sexual que se realiza fuera del contexto marital.

Desde una Iglesia (y no sólo la Católica), que muchos opinan que no lee con discernimiento los tiempos que corren, le otorgan la categoría de pecado, ofensa a Dios, acto ilícito, enarbolando el sexto mandamiento hasta el paroxismo.

Ejemplo de ello es Héctor Petrecca que, en su libro Hablemos del Amor (Buenos Aires, Editorial La Aurora, 1996), afirma que otro aspecto para destacar de las relaciones prematrimoniales es que quien las práctica se hace esclavo de la inmundicia. Se produce una esclavitud verdadera.

Caen por una pendiente infernal encontrando cada vez menos satisfacción en las relaciones normales, y, entonces se origina el horror final: buscan sensaciones nuevas con integrantes de su mismo sexo, en orgías, en relaciones incestuosas, violaciones y hasta con animales.

El fundamentalismo se presenta disfrazado de consejo para un buen cristiano.

No se trata de abrir un debate sobre si es malo o bueno, porque nadie tiene la verdad absoluta respecto al tema.

Existen diferentes puntos de vista, y, quienes están en el medio de la Iglesia, no se puede negar que han adoptado una posición muy radical.

Antes de llegar al matrimonio, las relaciones entre novios han de ser evidentemente castas, de continencia total respecto a la relación sexual plena y, claro es, también respecto a los actos que naturalmente tienden a la completa satisfacción genital.

No se deben poner actos cuya natural consecuencia sea algo que se trata de evitar.

Yo no debo tirar una piedra enorme contra un cristal frágil, si no quiero romperlo; y si la tiro, por más que proclame que ‘no quería’ romper el cristal, lo quise.

De modo que si se ponen actos que de suyo despiertan una pasión extemporánea o adulterada, es que se quieren sus consecuencias, o debe reconocerse que no se obra racionalmente, es decir, a la medida y altura de la dignidad personal de los hijos de Dios (cf. Las relaciones prematrimoniales, Antonio Orozco).

Según el P. Miguel Ángel Fuentes, I.V.E. (www.teologoresponde.com.ar), la extensión de este tipo de relaciones entre los novios ha tomado, en muchos lugares, una proporción tal, que muchos lo juzgan como una actitud 'normal’, con carta de ciudadanía en todo noviazgo.

Las causas de su propagación pueden verse en distintos fenómenos de nuestra época como ser:

-La reducción del amor al sexo.
-La reducción del sexo a la genitalidad.
-La prolongación indefinida de algunos noviazgos.
-El bombardeo de pornografía en los medios de comunicación social.
-La facilidad del recurso a los medios anticonceptivos y la mentalidad anticonceptiva y abortista dentro del mismo matrimonio.
-La pérdida del sentido de la castidad y de la virginidad.
-La falta de educación del carácter y de la afectividad en general.

Frente a esto, se afirma que la relación sexual es una de las maneras de comunicarse entre dos personas que se aman, no sólo que se quieren, sino que van más allá: que asumen un proyecto que construyen en común, que se comprometen entre sí de por vida.

La pregunta surge sobre aquellas parejas que conviven sin estar casadas o los separados en nueva unión, si se considera que ellos también mantienen relaciones prematrimoniales.

Entrarán dentro de lo que expresa un informe de la Union Internationel des Organismes Familiaux, celebrado hace unos años, en München:

Las relaciones sexuales completas, y también las caricias que producen el orgasmo, ejercen una fascinación en los enamorados que les impide normalmente comprobar y apreciar con exactitud los demás elementos de la armonía matrimonial, en especial los psíquicos y los espirituales.

De ello se desprende frecuentemente el desengaño después de la boda, que es tanto más grave cuanto que los factores despreciados apenas pueden recuperarse después.

Por el contrario, cuando la adaptación psíquica y espiritual se produce con plena conciencia, la base es más sólida, y la experiencia sexual dentro del matrimonio se enriquece y se rejuvenece cada vez más.

Quienes sostienen que las relaciones prematrimoniales reducen la pareja a lo sexual están haciendo lo mismo que critican y le adjudican a lo sexual un poder regidor de toda la vida de una pareja.

La sexualidad forma parte de la vida de cada ser humano, y, mientras sea responsable, madura y consentida con la otra persona, no debe ser vista como un problema o tabú.

No podemos juzgar a aquellas parejas que mantienen relaciones sexuales antes del matrimonio, si no conocemos su historia, los motivos por los cuales las practican.

Se hace necesario, en lugar de condenar, desarrollar una educación sexual basada en el respeto hacia el otro y hacia uno mismo.


Fuente: Revista on line San Pablo – Año V – Edición Nº 385 // 19/03/09
Autor: Joaquín Rocha – Psicólogo especialista en Educación para la comunicación

Leer más...

marzo 27, 2009

SEXUALIDAD: SEGUN EL CRISTAL CON QUE SE MIRE


Desde la ciudad de Buenos Aires (ARG) Graciela nos envía sus opiniones referidas al post cuyo título es MAS CUESTIONES DE SEXO, que publicamos el 25/03/09 y que por esas cosas del ordenamiento del blog, está a continuación de este.

Por esa razón, es imprescindible leer el otro primero.


Nos dice:

La virginidad de María tiene que ver únicamente con una cuestión cristológica: la iniciativa de Dios en la Encarnación del Verbo.

Por ende, nada tiene que ver con la "sexualidad humana", o con una sobrevaloración de la virginidad como estado de vida "superior" a los otros, tal como se transmitió en la pastoral de la Iglesia a partir del siglo V y hasta el Concilio Vaticano II de manera errónea.

A partir del Concilio, este esquema desaparece (al menos en los documentos conciliares) para otorgar igual valía a todos los estados de vida, ya que en cada uno de ellos el hombre puede llegar a la santidad.

La insistencia en la pecaminosidad de la sexualidad aún dentro del matrimonio, a tal punto de proponer como modelo de vida la "castidad conyugal", es una idea humana y bíblicamente impensable.

Dios hizo a la mujer y al hombre sexuados, para que disfrutaran de la belleza de sus cuerpos, la cuidaran, y se multiplicaran.

Las ideas en contrario que aún se siguen escuchando en la Iglesia, responden ... ... a una concepción maniquea de la realidad, donde todo lo que depende de la materia (el cuerpo y sus pasiones), se cree que aleja de Dios y hace "impuro".

Nada más lejano del espíritu del Evangelio.


Sería bueno que la Iglesia aportara algo "positivo" al tema de la sexualidad.

Por ejemplo, poner de relieve cómo la persona "se dona" con todo su ser por medio del acto sexual, y cómo la pareja debe apostar al respeto y al cuidado de sí mismo y del otro, actitudes exigidas en toda relación de amor.


Cuando habla sobre sexualidad humana, la Iglesia debería saber distinguir entre lo que son las relaciones comprometidas y amorosas, y lo que es la promiscuidad sexual o la cosificación de las personas.

Cuando se refiere a la sexualidad, embolsa todas las situaciones dentro de esta última categoría, de manera incorrecta y ofensiva para quienes viven su vida afectiva de modo pleno.


Mi sugerencia para este tipo de artículos es directamente no darles "prensa", porque malforman las conciencias cristianas y no aportan más que ideas represoras y desviadas de la sexualidad, que hoy día no tienen cabida sino en muy pocas conciencias.

Detenernos en autores con visiones más "positivas" sobre el tema será invertir nuestro tiempo en reflexiones más saludables y más acordes con una visión bíblica de la persona humana.

Saludos cordiales.

Graciela
Leer más...

marzo 25, 2009

MAS CUESTIONES DE SEXO


Hace algunos días planteábamos que el tema de la sexualidad ocupaba un lugar preponderante dentro del magisterio de la Iglesia y que sobre ese particular había diferentes matices a considerar.

Con lo que sigue podremos observar como el tema se reaviva “in eternum”



Hoy hemos recibido un trabajo difundido por la Agencia Fides titulado:

LA VIRGINIDAD DE MARIA Y SU SIGNIFICADO EN NUESTRO TIEMPO (www.fides.org/spa/documents/Especial_Virginidad_25032009.doc)

El citado artículo está compuesto de 5 partes:

Introducción / La virginidad de la fe / La virginidad del espíritu / La virginidad del corazón y La virginidad del cuerpo, y nos centraremos en este último.

Remarcaremos algunas partes que nos parecen significativas tanto para los divorciados en nueva unión, como para los que ya han obtenido la Nulidad Matrimonial y obviamente para los matrimonios sacramentados.


La virginidad del cuerpo

La Iglesia siempre ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María por obra del Espíritu Santo, y sin intervención humana.

Como afirma el Catecismo de la Iglesia Católica, la virginidad de María manifiesta “la iniciativa absoluta de Dios en la encarnación” (n. 503).

Jesús es el nuevo Adán que inaugura la nueva creación.

El Hijo de la Virgen María viene directamente de Dios y todos aquellos que quieren ser sus hermanos y hermanas, han de ser regenerados desde lo alto.

La participación en la vida divina no proviene “de sangre, ni de deseo de hombre, sino que nació de Dios” (Jn 1,13).

Hoy nos vemos enfrentados a una suerte de fijación en relación con el sexo, bastante fuerte y, no pocas veces, enfermiza.

Quisiéramos superar las tendencias de un presunto cristianismo del pasado, adversario de la corporeidad, y buscamos gustar plenamente del amor, también en su dimensión sexual.

Pero por ese mismo sendero muchas veces se termina faltando el respeto a la dignidad del cuerpo humano.

En la Encíclica Deus caritas est, el Papa Benedicto XVI escribe a propósito:

“El modo de exaltar el cuerpo, como se puede constatar hoy en día, es engañoso.

El eros degradado a puro ‘sexo’ se vuelve comercio, una especie de ‘cosa’ que se puede comprar y vender, más aún, el hombre se vuelve y producto comerciable.

No es éste el gran “sí” que el hombre ha de dar a su cuerpo”.

El hombre, compuesto de alma y cuerpo, puede alcanzar la felicidad y el verdadero amor sólo si está listo para “un camino de ascenso, de renuncias, de purificación y de sanación” (n. 5).

La virtud que nos guía en esta vida es la castidad.

Esta virtud nos ayuda a no dejarnos dominar por las pasiones, y a integrar en nuestra vida la sexualidad que, como don precioso de nuestro Creador, hace parte de nuestro ser hombre o mujer.

Todo bautizado está llamado a la castidad.

Para los esposos estos significa vivir cada día el amor sincero y permanecer fieles el uno al otro hasta la muerte.

Están llamados a “poseer su cuerpo con santidad y honor, y no dominado por la pasión, como hacen los gentiles que no conocen a Dios (1Ts 4,4s).

La castidad matrimonial implica también el “no” a la contracepción, en fidelidad a la doctrina de la Humane Vitae del Papa Pablo VI, y la elección de métodos naturales de regulación de la natalidad, en caso hubiera motivos serios para no tener más hijos.

Dicha disposición hace que el amor de los esposos se vuelva más fuerte y sincero.

Las parejas que viven la castidad matrimonial ofrecen un gran aliento a las personas célibes, solteras o viudas para vivir la abstinencia, y pueden incluso ayudar a los prometidos a reservar para el tiempo del matrimonio las manifestaciones de cariños propias del amor conyugal.

Los grupos y movimientos que invitan a vivir la amistad con Jesús y a buscar la castidad y la continencia (como por ejemplo True Love Waits), pueden constituir una verdadera ayuda para los jóvenes.

También la consagración a María, difundida en algunos países, fortalece a los jóvenes en su compromiso de practicar con alegría la virtud de la castidad.

Debido a que hoy en día los hijos, mediante los medios de comunicación y en la escuela, incluso ya en la escuela materna, están sumergidos de información no pocas veces unilateral sobre la sexualidad, quisiéramos pedir a los padres que pongan mucha atención en este aspecto de la educación y que hablen con ellos de estos temas cuando sea oportuno.

Más que nunca, hoy en día se necesita el testimonio de personas que viven el celibato y la virginidad.

En todos los tiempos el Señor se escoge hombres y mujeres que renuncian libremente —“por el reino de los cielos” (Mt 19,12)— al gran bien del matrimonio, donando todo su amor a Cristo y poniéndose al servicio del prójimo como padres y madres espirituales.

Su vida es un don de Dios para la Iglesia y un fuerte signo para el mundo.

Si los sacerdotes y las personas consagradas viven su vocación con alegría, ejercitan una gran influencia en los hombres y son, por así decir, un signo de que en Cristo se encuentra la verdadera y definitiva felicidad.


Fuente: Agencia Fides 25/03/2009; Director Luca de Mata
Agenzia della Congrezione per L´Evangelizzazione dei Popoli
Por gentil concesión de la Familia espiritual “La Obra”


COMENTARIO:

Indudablemente el tema da para muchas opiniones, seguramente todos los que nos cuestionan por nuestra nueva unión deben ser padres de familias muy numerosas y obviamenete cultores de la castidad conyugal.






Leer más...

marzo 21, 2009

¿ LA SEXUALIDAD SIGUE SIENDO UN TEMA TABÚ?


Recientemente nos llegó la edición Nº 385 de la Revista on line San Pablo (ARG) en la cual aparece un excelente artículo cuyo título es RELACIONES PREMATRIMONIALES, verdad o consecuencia, cuyo autor es Joaquín Rocha.

Luego de leer detenidamente el artículo, el cual lo recomendamos y los comentarios iníciales, les enviamos el siguiente mail:


Estimados señores

Virginia, así se llamaba esa deliciosa jovencita que me regaló la plenitud de sus juventud, cuando yo todavía iba a un colegio de Monjas. Nunca la olvidaré, fue mi primera vez.

Si, fue la primera vez que tomé contacto con las letras, con ella aprendí a leer, fue mi maestra de 1º inferior, como se llamaba en aquella época.

Si no hubiera sido por ella, quizás, no hubiera descubierto el placer de leer y así llego hasta hoy, en el momento que mi 4º hija, fruto de mi nueva unión también lee y escribe, casi a la perfección.

Me gustó el artículo, me pareció inteligente, abarcativo y las muestras de pensamiento intolerante y fundamentalista que incluye, también me parecieron apropiadas, eso explica porque cada día estamos peor.

El trauma con la sexualidad es algo casi inentendible, acaso alguien en su sano juicio podrá acusarme a mi, y a los muchos que hemos tenido la bendición de ...

... una nueva unión, ¿de tener relaciones prematrimoniales con nuestros cónyuges?, ¿acaso esto conlleva algún daño psicológico? o ¿conspira contra una buena educación, religiosa inclusive, de nuestros hijos?

En este tema caben todas las opiniones, hasta las que provienen de integrantes de matrimonios sacramentados que dicen las cosas que dicen y que aún sin ser dueños de una doble moral, quizás no hayan reparado en la castidad conyugal que TAMBIEN exige la Iglesia.

Pareciera muchas veces que algunos pretenden que haya dos Iglesias, una para los casados con sacramento y otra para el resto y hasta que cada uno no haga un verdadero examen de conciencia, casi es mejor pensar lo que se dice que decir lo que en determinados ámbitos sea políticamente correcto.

El mayor inconveniente de los divorciados en nueva unión no pasa por no poder comulgar (¿los que no guardan la castidad conyugal, comulgarán?) sino porque el conflicto surge sólo porque no vivimos como hermanos.

Mi hija pequeña, cuando visitamos varios museos en Atenas, se paraba delante de las estatuas de personas desnudas y ¿eso puede considerarse un ámbito provocativo o pornográfico?

Si eso es así, habrá que prohibir desde Blancanives hasta Los Simpson para evitar que en el futuro sean pecadores nuestros niños.

Si el artículo que acabamos de leer no te pareció pecaminoso, ni un boleto de ida al más terrible de los infiernos y eres una persona que luego del divorcio has tenido la bendición de constituir una familia, te esperamos en La Barca, el blog internacional de los católicos divorciados en nueva unión, que con hermanos de 36 países tratamos estos temas con madurez, sin hipocresías, ya que a pesar de nuestra situación irregular, vivimos la maravilla de pertenecer a la Iglesia por el bautismo, más allá de tener o no tener relaciones con nuestros respectivos cónyuges.

Reitero, el artículo me pareció muy bueno, quizás haya que seguir insistiendo en el tema, para que la sexualidad deje de ser un tabú y que se entienda de una buena vez cuales son los verdaderos valores, independientemente de las consideraciones que puedan hacer quienes piensan de un modo, difícilmente catalogable.

Leer más...

febrero 23, 2009

SEXUALIDAD O GENITALIDAD


Desde la Ciudad de Buenos Aires (ARG)Graciela nos ofrece su análisis, tan bien fundamentado como siempre, respecto al tema que venimos descubriendo como la directirz del problema de acceso a la eucaristía, o sea todo lo relativo a las relaciones en la pareja.

Marca una clara diferencia entre sexualidad y genitalidad, algo que habitualmente se confundo y que planteado casi como sinónimos, lleva consigo una carga pecaminosa.


Nos dice:

I) Con respecto a la relación entre sexualidad y accesibilidad a la Eucaristía, antes de iniciar cualquier reflexión es bueno tener en claro algunos puntos fundamentales, a saber:

Que desde una espiritualidad "sana" basada en una antropología "bíblica", es impensable concebir la vida humana cercenando un aspecto tan importante de la vida afectiva de la persona, como es su sexualidad.

No hablo de "genitalidad", como en las catequesis y pastorales se consideró durante siglos de modo fragmentario y equivocado (aún se sigue pensando así en algunas mentes), sino de "sexualidad", esto es, el "modo" en que mi persona se comunica y relaciona con los demás, la posibilidad de la entrega al que ama como "don", con todo su ser.

De modo que considerar la sexualidad humana como algo "pecaminoso" de por sí, ajeno a la vida espiritual y a la relación con Dios, y como un "obstáculo" para el acceso a los sacramentos, no es bíblico y mucho menos cristiano.


II) Jamás se puede equiparar la vida sexual de una pareja comprometida en su amor, esté o no casada por la "ley de la Iglesia", con el sexo "casual", con la "promiscuidad", y con toda forma de sexualidad que no respete el ser y el cuerpo del otro, y que por ende lo tome como objeto.

Las personas que viven una vida sexual basada en el amor y el respeto, no deberían permitir estas comparaciones totalmente fuera de lugar.

Aceptar las mismas, vengan de quienes vengan, significa minusvalorar la propia relación amorosa que tiene uno con su pareja.



III) Las opciones de "vivir como hermanos" o la "castidad conyugal" que algunos proponen como modo de vida dentro de la pareja, no se corresponden plenamente con los fines principales de la vida matrimonial (matrimonio "eclesial" o civil), que son la donación recíproca en una comunión de amor y la procreación. Estos estados de vida tienen que ver más bien con la opción absoluta por el Reino propia de la vida consagrada.

Tener en cuenta estos principios nos va a permitir una reflexión más madura, amplia y profunda del tema en cuestión.

Saludos cordiales,

Graciela
Leer más...

febrero 22, 2009

CUESTION DE SEXO


Es notorio el hilo conductor que se viene planteando y sobre el cual no podemos ni debemos hacer oídos sordos, ni ser nosotros quienes nos hagamos los distraídos.

Ese tema pasa por la sexualidad y su relación con directa con la accesibilidad a la Eucaristía.

Desde el vivir como hermanos, pasando por la tan poco difundida castidad conyugal, hasta llegar a los dictados de la conciencia, se abre un abanico de posiciones que debemos tratar.

La idea es no hacerlo solos, si tienes alguna opinión al respecto, quizás La Barca sea un lugar propicio donde plantearlas.

La Barca se pone pegada a la orilla, sube con tus dudas, con tus ideas, con tus pensamientos, te estamos esperando.


COMENTARIO

Si bien era nuestra intención comenzar a tratar este tema, por diferentes causas no ha sido posible, así que lo dejamos pendiente y si mientras nos ayudan pensando algo, seguro que podremos llegar a mejores conclusiones.

Leer más...

DESDE ESTOS PAISES NOS VISITAN. A POCO LO IREMOS POBLANDO (Este lo iniciamos el 26/11/13)